Resulta ser una ignorancia total e imperdonable. Me debió resonar un poco el nombre, ya que había leído antes muchas otras traducciones del mismo hombre. Aquí tenéis el artículo de Wikipedia que trata del renombrado traductor y proporciona una extensa lista de obras traducidas de alemán. Además, encuentro que enseñó en la Complutense un año en que es muy posible que lo viera cara a cara. Gracias a mi interés por la traducción me pregunté cómo no doblé la rodilla ante el catedrático rogándole consejo y bendición. ¡El sinvergüenza que fui! ¿Que soy? Uf, de nuevo.La imagen procede de una Mesa Redonda que se celebró en 2006 con el título Traducción e industria del libro en la Universidad Nacional de Rosarios, Argentina. Disculpas mil, don Miguel.
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